domingo, 5 de febrero de 2012

Hola mundo

Los acontecimientos acaecidos en los últimos años han creado en mi interior un pequeño desconcierto intelectual y emocional.
Asisto, sorprendido, a los recientes acontecimientos en la sociedad, la política, el deporte y me siento como el observador impertérrito de la fotografía (famosa) del dedo en el ojo cuando asisto, incrédulo, a los acontecimientos que suceden a mi alrededor.
Cuando leo el periódico, en muchas ocasiones, me asaltan unas ganas terribles de dialogar con el articulista, o de expresar mis propias ideas al respecto de las informaciones y/o opiniones que leo.
He probado a escribir las famosas "cartas al director" (soy suscriptor periódico de gran tirada), hasta ahora sin éxito.
Antes de volverme loco del todo, quiero probar esta nueva experiencia. Seguro que es más barato que pagar un psicólogo.
Por profesión, las nuevas tecnologías me son familiares y conocidas, por edad, las redes sociales y todo lo demás, me caen lejos, por lo que no me siento demasiado confortable en este medio. Pero espero ir aprendiendo.
Todos me dicen que es como hacer de periodista sin serlo, sin tener un editor que me corrija.
La profesión de periodista, que me merece el máximo de los respetos, por la gran responsabilidad que conlleva, ha caído, sobre todo en los últimos tiempos, en las redes de la prensa rosa, sensacionalista, la demagogia, el partidismo, el amarillismo, la mentira y otros pozos in fondo.
Seguro que son minoría, pero, como siempre, son los que más ruido hacen y más se notan.
Ahora, cualquiera se autodefine como periodista, con carnet o sin el.
Repito, con carnet o sin el. Un diploma, título o carnet no define a nadie, es su trabajo el que lo define.
Pero esto será objeto de alguna reflexión más adelante.
En fin, termino mi "post" inaugural (así parece que se llama esto) animando a los lectores de mis "reflexiones" a intercambiar ideas y aportar sus opiniones. desde el respeto, la educación y la tolerancia.

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